domenica 2 febbraio 2014

Ramón Rivera (Finito)

Escrito por  Petroleo, Carlos Alberto Estévez.
( fuente: http://nataliaygabriel.com/segun-petroleo/item/40-ram%C3%B3n-rivera-finito.html ) 

Aquel jovencito que llegó con su tango añejo, de villa Pueyrredón al barrio de tango nuevo (Monte Castro), donde lo aprendió y lo elevó con su genio, hasta alcanzar cúspides inaccesibles, mezclando sabor con gusto, suavidad con dulzura- en su vuelo raudo de cóndor, en busca de horizontes, altos y estelares, en su ruta tango-danza.

Doble mérito, porque dejó pasar veinticinco años, para mostrarse ya que crió sus dos hijas (ambas abogadas) y a un hijo comerciante, para después salir a la palestra.
La compañera, su señora esposa (Maria Teresa) lo acompañaba como una sombra, así podía decir, su mensaje, que era un sueño, al decir parafraseando, refiriéndome a su tango danza, ese monumento de ideas hecho movimientos.
Su baile era una conjunción de formas, en busca de la belleza, hecha con un accionar de recursos naturales, ora se deslizaba sin tocar el suelo, otras veces lo acariciaba, hasta que irrumpía en el “giro” que lo describía dándole un sentido egocéntrico, como si fuese el mago del equilibrio en persona.
En la emoción del tango, era el tango viejo y el nuevo acrisolado, como fundido en uno solo, era como si el pasado y el presente, formaran una asociación en el desfilar de siluetas idas, traídas a la vida del presente, para representar esa escena.
Entre los recursos coreográficos que lucía, entre ellos el adagio” al que imponía la inercia con fuerza dramática, y cuando abordaba las pausas y los silencios, en el momento preciso para aumentar la tensión y la expectativa así al combinar estos elementos, en la asociación de recursos, hasta lograr que su danza deslumbrara.
Indistintamente, fue un grande sin proponérselo, porque dominaba los espacios, sin desplantes aparatosos, entrando en la transmisión con la simplicidad de lo llano, hasta lograr la comunicación, con estos elementos reales e impactantes.
Lo entendían todos, logrando de esta manera, que su mensaje tuviera difusión y alcanzara facetas de formas exactas y expresivas, hasta llegar a la cumbre de la comunicación.
Así, prematuramente se nos fué, cuando esperábamos de él, muchas y, mejores formas del decir, ya que dió bastante en su momento.
Colaboración: Carlos A. Estevez

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